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OPINIÓN

Inflación y el Mercado de Valores de Renta Variable: ¿Amenaza u Oportunidad?

Por: Eddy Silvera



Hemos observado en el mercado americano que las expectativas de inflación se han disparado drásticamente en las últimas semanas. En el mercado cuando la tasa de inflación esperada a 10 años se situó en solo 0,50% en marzo del 2020; la semana pasada llegó al 2,24%.


La inflación no es la amenaza para el mercado de valores como creen la mayoría de los inversionistas que participan en este mercado. Si la inflación continúa subiendo en los próximos meses y los inversores reaccionan deshaciéndose de las acciones, es posible que otros inversionistas que leen el mercado de una forma distinta lo consideren como una oportunidad de compra. De hecho, las acciones en realidad pueden llegar a ser una buena cobertura a largo plazo contra la inflación.


Lo anterior se basa en el hecho de que una inflación más alta significa que las ganancias nominales futuras de una empresa que cotiza en bolsa deben descontarse a una tasa más alta al calcular su valor presente. Adicionalmente, las corporaciones pueden cobrar más cuando la inflación es más alta. Debido a este mayor poder de fijación de precios, sus ganancias nominales en años futuros serán más altas de lo que hubieran sido bajo un escenario de baja inflación.


Los inversionistas normalmente se focalizan en el efecto a corto plazo ante un escenario de mayor inflación. Es decir, se dan cuenta de que la inflación reduce el valor de las ganancias nominales futuras, pero pasan por alto que esas ganancias nominales serán en sí mismas mayores en el mediano y largo plazo.


Esta mirada cortoplacista de estos inversionistas también aplica para beneficiar a las acciones cuando la inflación está disminuyendo. Cuando ese es el caso, los inversionistas extrapolan al futuro el crecimiento de las ganancias nominales artificialmente alto de períodos anteriores de mayor inflación. El resultado son valoraciones excesivamente altas.

Cuando la inflación comienza a subir, por el contrario, los inversionistas cometen el error opuesto: extrapolan al futuro el menor crecimiento de las ganancias que las empresas produjeron durante el período anteriormente de baja inflación. Esto les lleva a concluir que las valoraciones de las acciones deben bajar a medida que aumenta la inflación.


Dos recomendaciones ante este escenario de mayor inflación: considerar el comportamiento de las ganancias futuras de las empresas donde pueden subir sus precios e inclusive mejorar su rentabilidad en el mediano y largo plazo; y tomar en cuenta que la mayoría de los inversionistas actuales han vivido la mayor parte de sus vidas en un entorno de baja inflación. Por lo que este entorno actual pudiera representar oportunidades interesantes para inversionistas que vean el mercado y los efectos inflacionarios con luces largas. Siempre el rendimiento a largo plazo en el mercado de valores de acciones juega a favor del inversionista como se ha demostrado en las últimas décadas.


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