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Que podemos aprender de la película “House of Gucci” para las Empresas Familiares

Por: Eddy Silvera


Es una lección de la no planificación de la empresa familiar, gobierno corporativo, legado y participación de la familia en el negocio que ha afectado a muchas empresas en Italia y en otros lugares.



El lanzamiento de la película La Casa de los Gucci ha tenido un éxito impactante en el mercado cinematográfico y de entretenimiento a nivel global, contando la historia de esta empresa familiar y como durante el tiempo todos los miembros de la familia pierden tanto participación accionaria como control sobre la empresa. Si bien la historia principal de la película se centra en la tormentosa relación entre Maurizio Gucci y Patrizia Reggiano, también ofrece un vistazo a la dinastía Gucci en expansión y las complicadas relaciones entre sus miembros litigantes. Es una lección de la no planificación de la empresa familiar, gobierno corporativo, legado y participación de la familia en el negocio que ha afectado a muchas empresas en Italia y en otros lugares.


La creatividad y el espíritu emprendedor rara vez se transmiten de una generación a la siguiente. A medida que las familias se expanden, también lo hacen las luchas internas.

Se evidencia en esta película la falta de los pilares fundamentales para la preservación de las empresas familiares en el tiempo: Protocolo Familiar, Gobierno Corporativo, Legado, Valores y Cultura, Planificación Estratégica, Gestión Financiera, Servicios de Asesoramiento y Falta de un Robusto Family Office.




Fundada por Guccio Gucci en Florencia en 1921, la marca comenzó como fabricante de sillas de montar y accesorios de cuero. Pero fue bajo el hijo emprendedor de Guccio, Aldo (interpretado con entusiasmo por Al Pacino en la película), que se expandió hasta convertirse en un fenómeno global. Cuando la tercera generación de Guccis alcanzó la mayoría de edad, la marca había comenzado a perder su exclusividad. Se había convertido en un producto de mercado algo masivo que competía con falsificaciones baratas. En la película, Patrizia Regianno furiosa encuentra imitaciones de bolsos de Gucci almacenados en un mercado de Nueva York.



Maurizio, que heredó el 50% de la empresa de su padre, entendió que la marca necesitaba una renovación drástica. Llegó a un acuerdo con el fondo de inversión del Golfo Investcorp para comprar sistemáticamente a los demás miembros de la familia. Explotó los conflictos que existían entre algunos de ellos, en particular el hijo de Aldo, Paolo, a quien le molestaba que no se le permitiera tener un papel creativo en Gucci. En la película, Jared Leto lo retrata injustamente como un completo idiota.


Maurizio e Investcorp, que habían adquirido la mitad de la empresa en 1989, trabajaron conjuntamente en el cambio con la ayuda de la ejecutiva de moda estadounidense Dawn Mello. Sin embargo, la recuperación no fue tan rápida como esperaban los inversores. Y Maurizio, para entonces el director ejecutivo de Gucci, no estaba dispuesto a hacerse a un lado, aceptar el papel de presidente y dejar que la gerencia profesional hiciera el trabajo de reestructuración. Su renuencia contrasta fuertemente con otra dinastía italiana, la familia Agnelli, que entregó el control ejecutivo de su fabricante de automóviles Fiat a gerentes consumados como Sergio Marchionne.




Al final, Maurizio fue expulsado y obligado a vender su participación del 50% a Investcorp en 1993 por unos 120 millones de dólares, justo antes de que la marca despegara a escala mundial gracias al genio creativo del diseñador Tom Ford. La empresa cotizó en bolsa en 1995 y posteriormente fue absorbida por el conglomerado de lujo Kering (PRTP.PA). Con unos ingresos de 9.600 millones de euros en 2019, es la marca más grande del imperio del magnate François-Henri Pinault. Ningún miembro de la familia Gucci tiene un papel en la marca hoy, ni a nivel accionario ni a nivel gerencial. Renunciar al control, Manejar un Gobierno Corporativo, Prepararse para un Protocolo y Legado Familiar en el momento adecuado podría haber marcado la diferencia.



Imagen: www.lanacion.com.ar


La Historia de Gucci se ve reflejada en muchas empresas familiares a nivel global y se repite en nuestros mercados de Centroamerica. La invitación es a las empresas familiares anticiparse así como dedicar tiempo y recursos para lograr la longevidad de las mismas, así como asegurar el rol de cada miembro de la familia en sus empresas a través de las generaciones.





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