La Economía de la Inteligencia Artificial: Chips, Memoria y la Nueva Concentración del Capital
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Por:
Eddy Silvera | Asesor Financiero | Panamá

El boom de la Inteligencia Artificial no está ocurriendo en el software. Está ocurriendo en el silicio.
Mientras el debate público se concentra en modelos generativos, automatización y productividad, la verdadera transformación económica está teniendo lugar en la infraestructura: GPUs, memoria avanzada, fábricas de semiconductores, centros de datos y energía.
La IA no es liviana. Es intensiva en capital. Y esa característica está redefiniendo los flujos globales de inversión.
1. El cuello de botella: memoria y capacidad de cómputo
Los modelos avanzados de IA requieren:
GPUs de alto rendimiento
Memoria HBM (High Bandwidth Memory)
Redes de ultra baja latencia
Centros de datos especializados
Consumo energético masivo
Un ejemplo emblemático es la GPU H100 de NVIDIA.
Precio estimado en mercado:
Entre US$25,000 y US$40,000 por unidad
Un clúster de entrenamiento puede requerir miles de unidades
Eso implica inversiones que fácilmente superan los US$300–500 millones por instalación en proyectos de gran escala.
Pero el verdadero cuello de botella ha sido la memoria HBM, producida principalmente por:
SK Hynix
Samsung Electronics
Micron Technology
La demanda de HBM se triplicó en apenas dos años, generando primas de precio estimadas entre 20% y 30% sobre proyecciones anteriores y contratos de suministro cerrados con anticipación plurianual.
La IA está tensionando la cadena global de semiconductores.
2. La cadena de valor: concentración estratégica
La infraestructura AI no depende de un solo actor. Depende de una cadena altamente especializada:
Diseño de chips → NVIDIA, AMD
Fabricación avanzada → TSMC
Equipamiento de litografía → ASML
Memoria avanzada → SK Hynix, Samsung, Micron
El caso de ASML es particularmente relevante: es el único fabricante mundial de maquinaria EUV necesaria para producir chips en nodos de 5nm y 3nm. Sin ASML, simplemente no existe la próxima generación de procesadores.
Estamos ante una infraestructura crítica con altísimas barreras de entrada.
3. La Bolsa: el gran beneficiado
El mercado bursátil reaccionó con fuerza ante este nuevo ciclo de inversión estructural.
El caso más emblemático es NVIDIA.
Entre 2023 y 2024:
La acción acumuló más de 200% de crecimiento en 2023.
Su capitalización pasó de aproximadamente US$400 mil millones a superar los US$2 billones en menos de dos años.
En varios trimestres, los ingresos crecieron más de 100% interanual, impulsados por ventas a centros de datos.
Pero el fenómeno fue sistémico.
Fabricación avanzada
TSMC registró alzas acumuladas superiores al 40–50% en los ciclos más fuertes del boom AI, impulsadas por órdenes masivas vinculadas a chips para inteligencia artificial.
Equipamiento clave
ASML superó nuevamente los €300 mil millones de capitalización, con crecimientos acumulados superiores al 100% desde el inicio del ciclo AI post-pandemia.
Competidores y cadena extendida
AMD y Broadcom registraron alzas que en distintos tramos superaron el 80–100%, reflejando expectativas de captura de cuota en el mercado de aceleradores y conectividad de centros de datos.
En varios trimestres, un pequeño grupo de empresas vinculadas a IA explicó una porción significativa del rendimiento total del S&P 500 y del Nasdaq.
No fue solo crecimiento. Fue concentración.
4. El CAPEX récord: la apuesta de los gigantes tecnológicos
Si la Bolsa refleja expectativas, el CAPEX refleja convicción.
Desde 2023, los hyperscalers han incrementado de forma agresiva su inversión en infraestructura.
Microsoft
CAPEX 2022: ~US$24 mil millones
CAPEX 2023: ~US$32 mil millones
Proyecciones recientes: superiores a US$40–50 mil millones anuales
Gran parte vinculada a Azure e infraestructura AI.
Amazon (AWS)
CAPEX 2022: ~US$63 mil millones
CAPEX 2023: ~US$48–50 mil millones
Reaceleración esperada por inversión en IA
Amazon también desarrolla chips propios (Trainium e Inferentia) para reducir dependencia de NVIDIA.
Alphabet Inc.
CAPEX 2022: ~US$31 mil millones
CAPEX 2023: ~US$32–35 mil millones
Foco creciente en IA generativa y TPUs propias
Solo estas tres compañías superan los US$120 mil millones anuales en inversión de capital, cifra comparable al PIB de varias economías latinoamericanas medianas.
Y esto sin contar a Meta Platforms ni otros operadores de centros de datos.
Estamos ante una reasignación histórica de capital corporativo hacia infraestructura digital.
5. ¿Burbuja o nueva infraestructura base?
Existen señales típicas de ciclos intensivos:
Expansión de múltiplos
Crecimiento explosivo de ingresos
CAPEX récord
Alta concentración de mercado
Pero a diferencia de la burbuja punto-com:
Hay demanda empresarial real
Hay ingresos crecientes
Hay integración transversal en productividad
La IA podría atravesar ajustes de valoración, pero la infraestructura construida probablemente se consolide como base estructural, similar a lo que ocurrió con la fibra óptica tras el año 2000.
6. Implicaciones macroeconómicas
Este ciclo está generando efectos estructurales:
Aumento del consumo energético industrial
Incentivos gubernamentales multimillonarios
Tensiones geopolíticas en la cadena de suministro
Mayor concentración tecnológica
La IA ya no es solo un sector. Es un activo estratégico.
Conclusión
La Inteligencia Artificial no es simplemente una ola tecnológica.
Es una redistribución global de capital hacia infraestructura crítica.
Quienes controlan:
Diseño de chips
Fabricación avanzada
Memoria de alto rendimiento
Equipamiento de litografía
Están capturando una porción desproporcionada del valor económico del nuevo ciclo.




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